No me queda nada más de vos, sólo palabras que llegan a mi para alegrar la tarde, pero que se desbanecen entre las montañas al llegar la noche.
Del otro lado del lago no estás esperandome, no está tus sonrisa, tus labios, ni tus brazos abiertos dispuestos a amarme.
Sólo quedan recuerdos que se van agotando de tanto pensarlos. Se van volviendo sepia y luchan por no ser archivados.
No llegan los besos que pretendes enviarme desde aquel mar. No llegan porque no hay un puerto en donde puedan atracar.
Y si buscas el brillo de mis ojos en alguna estrella, ya no lo vas a encontrar, porque aquel lucero se fue apagando, como el sentiemiento de estar unidos en la eternidad.
La vida se encapricha para que entienda que los cuentos de hadas sólo existen en los libros...
Y mi historia, nuestra historia, paso a ser una más. No existe en enciclopedias, no está más que un recuerdo...
Vive sólo en una nube que se pierde en el camino...
Camino que decidió que no caminaremos juntos...
Del otro lado del lago no estás esperandome, no está tus sonrisa, tus labios, ni tus brazos abiertos dispuestos a amarme.
Sólo quedan recuerdos que se van agotando de tanto pensarlos. Se van volviendo sepia y luchan por no ser archivados.
No llegan los besos que pretendes enviarme desde aquel mar. No llegan porque no hay un puerto en donde puedan atracar.
Y si buscas el brillo de mis ojos en alguna estrella, ya no lo vas a encontrar, porque aquel lucero se fue apagando, como el sentiemiento de estar unidos en la eternidad.
La vida se encapricha para que entienda que los cuentos de hadas sólo existen en los libros...
Y mi historia, nuestra historia, paso a ser una más. No existe en enciclopedias, no está más que un recuerdo...
Vive sólo en una nube que se pierde en el camino...
Camino que decidió que no caminaremos juntos...
Sábanas Blancas




